La OMPT descubre en Iturbide una ruta de montaña donde el agave, la ciencia y el paisaje impulsan el turismo del sur de Nuevo León.
- ninoexplorayconecta
- 28 may
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La Organización Mundial de Periodismo Turístico —OMPT— continuó el 30 de abril de 2026 su recorrido por Nuevo León con una ruta hacia Iturbide, municipio serrano del sur del estado, donde la montaña, el agave y el turismo científico construyen una experiencia distinta a la del área metropolitana. La jornada incluyó el trayecto por carretera hacia la zona alta, la visita a Flammam, destilado de agave impulsado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y el descanso en cabañas, en un entorno donde el paisaje, la altura y el silencio dieron profundidad emocional al viaje.

Iturbide se localiza en la Región Sur de Nuevo León y, de acuerdo con la Secretaría de Turismo estatal, está enclavado en la sierra, rodeado de calles, fachadas, plazas, jardines y bosques de pino. La misma fuente señala como atractivo principal el Observatorio Astronómico de la UANL y ubica al municipio en la Sierra Madre Oriental, a 1,479 metros sobre el nivel del mar.
El recorrido inició con una sensación de cambio progresivo. Al dejar atrás la dinámica urbana, la carretera comenzó a abrir paso a un paisaje más alto, más verde y más silencioso. El camino destapado hacia la zona del observatorio y las cabañas convirtió el traslado en parte esencial de la experiencia: polvo, curvas, vegetación, aire frío de montaña y una vista que se iba ampliando conforme el grupo avanzaba.
Uno de los puntos centrales de la jornada fue la visita a Flammam, proyecto universitario vinculado al agave nativo de Iturbide. La UANL presentó este destilado de agave en 2023, durante la Vendimia UANL, como una bebida elaborada con agave nativo del municipio y desarrollada por un equipo multidisciplinario con el propósito de fomentar el desarrollo científico, económico y turístico del sur del estado.

La Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la UANL describe a Flammam como un destilado de agave artesanal elaborado a base de una diversidad de agaves nativos y orgánicos que crecen de manera silvestre en el Cerro de Picachos, en Iturbide. Su nombre hace referencia al lema universitario Alere Flammam Veritatis, traducido como “Alentando la Flama de la Verdad”.
La experiencia en Flammam permitió leer el territorio desde otro sentido: el gusto. El agave dejó de ser solo una planta del paisaje para convertirse en relato productivo, científico y comunitario. En cada explicación sobre su origen y elaboración, el destino se mostró como un espacio donde la universidad, la investigación y la tradición pueden dialogar con el turismo.
La atmósfera serrana hizo que la visita adquiriera un tono íntimo. El aire de la montaña, el color de la vegetación, la tierra del camino y la sensación de estar lejos del ruido urbano construyeron una pausa difícil de encontrar en los recorridos convencionales. Desde las alturas, el paisaje parecía ordenar el tiempo: menos prisa, más observación, más conciencia del territorio.

Flammam también tiene un valor turístico porque no se presenta únicamente como producto, sino como experiencia asociada al origen. La UANL ha señalado que el proyecto busca potenciar el desarrollo del sur de Nuevo León desde la investigación y la producción social. En esa lectura, el destilado funciona como una puerta de entrada para hablar de agaves, economía local, conocimiento universitario, conservación y nuevas rutas de turismo científico.
El vínculo entre Iturbide, agave y ciencia se fortalece por la presencia del Observatorio Astronómico Universitario Tlapiani, ubicado en el cerro El Picacho. La Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la UANL presenta este espacio como una actividad guiada por personal profesional y astrónomos, donde los visitantes pueden conocer el trabajo científico, el equipo utilizado y el turismo científico en Nuevo León.
Aunque esta nota se centra en Iturbide y Flammam, el entorno del observatorio fue parte del sentido de la ruta. La llegada a las cabañas, el descanso nocturno y la vista desde la montaña completaron una experiencia donde el destino no se agotó en un punto específico. Todo el trayecto, la carretera, el ascenso, el silencio, el cielo abierto y el paisaje— ayudó a construir memoria de viaje.

Desde el valor turístico, Iturbide muestra una oportunidad clara para Nuevo León: diversificar su oferta más allá del turismo urbano, industrial o de eventos. La región permite integrar naturaleza, ciencia, observación astronómica, productos de origen, experiencias de montaña, hospedaje en cabañas y recorridos interpretativos. Esta combinación puede atraer a viajeros interesados en aprender, descansar, degustar y conectar con paisajes de baja saturación.
Para la OMPT, la visita confirmó que el turismo también se construye desde territorios silenciosos. Iturbide no necesita imponerse con grandes multitudes; su fuerza está en la altura, en la carretera que exige atención, en el agave que crece en la sierra y en la sensación de mirar Nuevo León desde otro ritmo.
La jornada dejó una imagen persistente: el camino hacia la cima, el aire frío entre montañas, la presencia del agave como símbolo de origen y el descanso en cabañas bajo un cielo amplio. En Iturbide, la experiencia turística no solo se recorrió; se respiró con calma, se probó desde la tierra y se recordó desde el silencio.
Nino Espinosa Dorado
Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta
Viajes, cultura y conexión interior



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