La OMPT vive en El Volcán la despedida de Gignac y la pasión turística-deportiva de Monterrey
- ninoexplorayconecta
- 27 may
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El 25 de abril de 2026, la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) vivió en Monterrey una experiencia que superó el resultado deportivo: la visita al Estadio Universitario, conocido como El Volcán, para presenciar el partido entre Tigres UANL y Mazatlán FC, por la Jornada 17 del Clausura 2026. Aquella tarde, Tigres ganó 5-1, aseguró su pase a la Liguilla y la afición participó en una despedida emotiva para André-Pierre Gignac, máximo goleador histórico del club, en lo que fue presentado como su último partido de temporada regular en casa.

El Estadio Universitario es mucho más que una sede deportiva. La página oficial de Tigres lo define como “el corazón de la Pasión Tigres” y como casa de los equipos felinos. Su entorno, sus accesos, sus graderías y su oferta de alimentos y bebidas forman parte de una experiencia organizada alrededor del encuentro, donde el fútbol se convierte también en actividad turística, social y cultural.
Desde antes del inicio del partido, El Volcán ya respiraba una intensidad propia. Las camisetas amarillas y azules aparecían en filas, pasillos, gradas y puntos de encuentro. El sonido de los cánticos crecía como una ola, mientras las familias, los grupos de amigos y los visitantes llegaban con una mezcla de expectativa deportiva y emoción compartida. Para la OMPT, la visita permitió reconocer una forma de turismo que no se limita al paisaje o al monumento, sino que también se expresa en la pertenencia, el ritual y la energía colectiva de una afición.
El partido tenía un valor especial. Días antes, medios deportivos informaron que Tigres preparaba un homenaje para Gignac, con invitación a la afición para llegar con anticipación, sorpresas y la proyección de un video con momentos destacados del delantero francés desde su llegada al club en 2015. La cobertura también lo ubicó como el máximo anotador en la historia de Tigres, con una trayectoria que marcó la etapa reciente de la institución.

La emoción se hizo visible al minuto 10, cuando la afición desplegó un mosaico en homenaje al atacante. Gignac disputó 56 minutos y, al salir de la cancha, recibió una nueva ovación. En lo deportivo, Tigres construyó una goleada con anotaciones de Juan Brunetta —en dos ocasiones—, Ángel Correa, Diego Sánchez y Oziel Herrera; Gabriel López descontó por Mazatlán.
Pero la experiencia no se explicó únicamente por los goles. El Volcán hizo honor a su nombre: la grada vibró, cantó, empujó y convirtió cada jugada en una reacción colectiva. Se sentía el golpe de los aplausos en el cuerpo, el eco de los tambores, la garganta de miles de personas repitiendo los cantos y esa energía que solo aparece cuando una camiseta representa algo más que un equipo. Allí, el visitante entiende que Tigres no se mira desde afuera: se vive desde dentro, entre colores, voces, memoria y orgullo.
Desde una mirada turística, asistir a un partido en El Volcán permite conocer una parte esencial de Monterrey: su cultura deportiva. La ciudad, reconocida por su industria, sus montañas, su vida universitaria y su dinamismo urbano, también se narra a través de sus estadios. En este caso, el fútbol funciona como puerta de entrada a la identidad local. El viajero observa costumbres, códigos, gastronomía de estadio, convivencia familiar y una forma de pertenencia que se transmite de generación en generación.
La despedida de Gignac añadió una dimensión histórica. No se trató solo de aplaudir a un jugador, sino de acompañar el cierre simbólico de una etapa que la afición reconoce como parte de su memoria reciente. En los rostros se mezclaban alegría por la goleada, nostalgia por la posible despedida y gratitud por una historia construida durante más de una década. La directiva, el equipo y la hinchada articularon un momento que convirtió el partido en ceremonia.

Para la OMPT, esta visita confirma que el turismo deportivo tiene un valor cultural profundo. Un estadio puede ser atractivo turístico cuando concentra identidad, relato, emoción, organización y participación comunitaria. El Volcán ofrece esa combinación: infraestructura, espectáculo, historia deportiva y una atmósfera difícil de replicar fuera de Monterrey.
La proyección de esta experiencia abre oportunidades para fortalecer rutas de turismo deportivo en Nuevo León, integrando estadios, recorridos urbanos, gastronomía, memoria futbolera y eventos de alto impacto. Monterrey no solo recibe visitantes por sus paisajes, congresos o espacios culturales; también los convoca por la fuerza de una afición que convierte un partido en una vivencia territorial.
La noche dejó una imagen persistente: Gignac recibiendo el reconocimiento de su gente, la grada encendida en amarillo y azul, y El Volcán latiendo como un símbolo de orgullo regiomontano. Para quien tuvo la oportunidad de vivirlo, no fue solamente un encuentro de fútbol. Fue una experiencia de ciudad, identidad y emoción compartida.
Nino Espinosa Dorado
Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta
Viajes, cultura y conexión interior



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