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La OMPT vive la pasión de Saraperos, la música nocturna y la gastronomía tradicional en Saltillo.

  • ninoexplorayconecta
  • 27 may
  • 4 min de lectura

La Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) continuó el 29 de abril de 2026 su agenda en Saltillo, Coahuila, con una ruta que unió deporte, cultura popular, música y gastronomía. La jornada incluyó una visita especial al Estadio Francisco I. Madero, casa de los Saraperos de Saltillo; un recorrido nocturno amenizado por un grupo musical de la Tuna, con cantos y baile; y una experiencia culinaria en el restaurante Las Delicias de Mi General, donde los participantes degustaron distintos platillos en un ambiente acompañado por música de cuerda interpretada por La Rondalla de Saltillo grupo musical declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial por el Gobierno del Estado de Coahuila, siendo el primer reconocimiento de este tipo otorgado a una agrupación musical. Se trata de un conjunto de cuerdas y voces que ha mantenido un estilo romántico y melódico a lo largo de las generaciones.


El primer punto del recorrido fue el Estadio Francisco I. Madero, conocido como La Catedral del Béisbol en Coahuila, es el hogar de los Saraperos de Saltillo en la Liga Mexicana de Béisbol. La LMB registra al equipo Saraperos con sede en el Parque Francisco I. Madero y una capacidad de 11 mil aficionados, lo que confirma el valor del recinto dentro de la infraestructura deportiva de la ciudad.


La visita permitió recorrer distintos espacios del estadio, incluyendo áreas internas y zona VIP. Para la OMPT, el acceso a estos lugares ofreció una lectura más profunda del turismo deportivo: no solo se trató de ver una cancha o una tribuna, sino de entender cómo un estadio organiza emociones, memorias, símbolos, servicios y experiencias para la comunidad y para quienes llegan desde fuera.


El Estadio Francisco I. Madero fue inaugurado el 30 de marzo de 1963 y forma parte de la Ciudad Deportiva Francisco I. Madero en Saltillo. De acuerdo con información difundida por Saraperos y MiLB, el recinto ha sido escenario de eventos deportivos, espectáculos y momentos relevantes para la afición local; además, desde 1970 se consolidó como casa de los Saraperos en la Liga Mexicana de Béisbol.



Caminar por sus gradas, observar el diamante y recorrer sus zonas especiales permitió sentir una energía distinta: la de un estadio que, incluso fuera del juego, conserva el pulso de la afición. El verde del campo, las butacas, los pasillos, los accesos y la amplitud del espacio evocaban tardes de béisbol, aplausos, alimentos de estadio, camisetas, familias y generaciones que han hecho de Saraperos un símbolo deportivo de Saltillo.


La experiencia también mostró una infraestructura en evolución. En 2026, Saraperos anunció la implementación de un sistema de pago digital dentro del estadio, como parte de la modernización orientada a agilizar compras de alimentos, bebidas y productos oficiales durante la temporada.  Este dato refuerza la importancia de los servicios para mejorar la experiencia del visitante y proyectar el estadio como un espacio deportivo y turístico más cómodo.


Después del recorrido deportivo, la jornada cambió de tono con una experiencia nocturna acompañada por un grupo musical de la Tuna. El sonido de las voces, las cuerdas y el ritmo particular del grupo transformó la noche en una escena de encuentro. La OMPT no solo observó: también participó, cantó y bailó, integrándose a una tradición musical que conecta la calle, la memoria universitaria, la alegría popular y la convivencia.


Ese tramo del recorrido aportó una dimensión emocional muy marcada. La noche de Saltillo se llenó de música, movimiento y cercanía. Los cantos rompieron la distancia entre visitantes y anfitriones; el baile convirtió el recorrido en celebración; y la ciudad apareció no solo como destino para mirar, sino como territorio para compartir.


La ruta cerró en el restaurante Las Delicias de Mi General, en Saltillo, donde la gastronomía ocupó el centro de la experiencia. En sus canales públicos, el restaurante se presenta como un espacio de auténtica cocina tradicional mexicana, con platillos preparados con ingredientes frescos y de temporada.


La cena permitió degustar diferentes preparaciones especiales del lugar, en un ambiente donde la comida, la conversación y la música de cuerda de La Rondalla de Saltillo construyeron una atmósfera cálida. Los aromas de cocina mexicana, la mesa compartida, las voces acompañadas por instrumentos y la atención del espacio reforzaron una idea fundamental: la gastronomía también es relato territorial.


Desde el valor turístico, esta ruta confirmó que Saltillo puede leerse desde múltiples expresiones. El estadio mostró la fuerza del deporte y la identidad sarapera; la Tuna aportó ritmo, tradición y participación; y Las Delicias de Mi General integró sabor, hospitalidad y memoria culinaria. Juntos, estos momentos construyeron una experiencia completa, donde la cultura no estuvo separada del disfrute, sino presente en cada espacio.


Para la OMPT, el recorrido del 29 de abril abrió una mirada clara sobre el potencial de Saltillo como destino de experiencias integradas. La ciudad no solo ofrece historia, museos o gastronomía: también propone noches musicales, escenarios deportivos, encuentros sociales y una forma cercana de recibir al visitante.


La jornada dejó una imagen viva: el diamante de Saraperos como símbolo deportivo, las voces de la Tuna acompañando la noche y una mesa servida al ritmo de La Rondalla de Saltillo. En Saltillo, el turismo se vivió como una suma de emociones concretas: recorrer, cantar, bailar, probar y recordar.


Nino Espinosa Dorado

Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta

Viajes, cultura y conexión interior



 
 
 

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