La OMPT descubre la Cuesta del Portezuelo desde una hostería donde el paisaje también se saborea

En lo alto de la Cuesta del Portezuelo, en Valle Viejo, Catamarca, la Hostería Cuesta El Portezuelo se convierte en una pausa donde la altura, el paisaje, la gastronomía y la memoria cultural se encuentran.
La delegación de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) llegó hasta este punto después de ascender por una de las rutas más representativas de la provincia. Más de 300 curvas, cambios de temperatura y un paisaje que se va abriendo poco a poco acompañan el trayecto hasta alcanzar uno de los sectores más panorámicos de la cuesta.
Durante la visita, Kevin Villalba acompañó al grupo con explicaciones sobre la historia del lugar, sus servicios, el entorno natural y la identidad cultural que rodea a El Portezuelo.
Una merienda en medio de la altura
La experiencia continuó alrededor de la mesa.
En la hostería, la OMPT fue recibida con una merienda que permitió bajar el ritmo después del ascenso. Preparaciones dulces, bebidas, conversación y descanso transformaron una parada logística en un momento sensorial.
El contraste se sentía con claridad: afuera, el viento y la amplitud del valle; adentro, la calidez del salón, los aromas de la merienda y la pausa compartida.
Desde la mirada del turismo sensorial, ese tipo de experiencia cambia la relación con el destino. El paisaje ya no entra solamente por los ojos. También aparece en el gusto, en la temperatura, en los sonidos del entorno y en la sensación física de estar a mayor altura.
El paisaje que también se vuelve canción
Desde este sector de la Cuesta del Portezuelo, la zamba “Paisaje de Catamarca”, de Polo Giménez, deja de ser únicamente una referencia musical.
La letra empieza a coincidir con lo que aparece frente a la mirada: pueblos dispersos, caminos que bajan y se pierden entre las sierras, distintos tonos en la vegetación y una profundidad que parece no terminar.
La canción, reconocida como una de las expresiones culturales más representativas de Catamarca, está presente a lo largo del recorrido mediante distintas recreaciones que conectan música, paisaje y memoria popular.
Desde la hostería, esa conexión se vuelve especialmente clara: “Paisaje de Catamarca” deja de escucharse como una zamba y comienza a reconocerse en el horizonte.
Una hostería para quedarse o simplemente detenerse
La Hostería Cuesta El Portezuelo ofrece alojamiento y servicios gastronómicos, por lo que puede funcionar tanto como hospedaje como punto de descanso durante el recorrido.
Dispone de varias habitaciones, algunas con balcón, un detalle especialmente valioso en un entorno donde la vista es uno de los principales atractivos.
También es una buena opción para quienes realizan una visita de día y quieren detenerse a comer, merendar, descansar o simplemente contemplar el paisaje con más calma.
Muy cerca se encuentran otros puntos de interés, como miradores, la gran escultura del cóndor y el sector de despegue de parapente, donde la altura convierte el paisaje en una experiencia todavía más intensa.
Una recomendación para vivir la Cuesta del Portezuelo con más tiempo
La Hostería Cuesta El Portezuelo merece ser incluida en una visita a Valle Viejo porque permite permanecer dentro del paisaje en lugar de limitarse a atravesarlo.
Es una recomendación especialmente adecuada para quienes buscan naturaleza, fotografía, gastronomía, descanso, cultura local y experiencias de altura.
La Cuesta del Portezuelo impresiona por sus vistas.
La hostería permite sentarse frente a ellas, saborearlas y darles tiempo.
Nino Espinosa Dorado
Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta
Viajes, cultura y conexión interior



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