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La OMPT en Samay Huasi: una casa de descanso donde la memoria, el arte y la montaña se encuentran en Chilecito

Foto del escritor: NINO ESPINOSA DORADO
NINO ESPINOSA DORADO
hace 6 días
3 min de lectura

En Chilecito, provincia de La Rioja, Argentina, al pie de un paisaje que invita a permanecer, se encuentra Samay Huasi, expresión quechua que significa “casa de descanso”. La finca perteneció a Joaquín Víctor González, una de las figuras riojanas de mayor proyección nacional, y hoy forma parte del patrimonio de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

La visita de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT) permitió descubrir un lugar que difícilmente puede reducirse a la categoría de museo. Samay Huasi se recorre con los sentidos: hay momentos para escuchar la historia, otros para caminar bajo la vegetación, detenerse entre jardines y frutales, sentir el aire de montaña o simplemente permanecer unos minutos observando cómo el paisaje comienza a explicar el nombre de la casa.

Joaquín Víctor González nació en Nonogasta, departamento de Chilecito, el 6 de marzo de 1863, y falleció en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1923. Abogado, escritor, educador, jurista y político, fue gobernador de La Rioja a los 26 años y desempeñó posteriormente responsabilidades nacionales. Tuvo además una participación decisiva en la conformación de la Universidad Nacional de La Plata, de la que fue su primer presidente desde 1906 y durante cuatro períodos, hasta 1918.

En 1913 adquirió la finca, entonces conocida como La Carrera y anteriormente perteneciente al minero inglés William Treolar. González la llamó Samay Huasi y encontró allí un espacio para descansar, escribir, compartir con su familia y cultivar su relación con el paisaje. En 1941 la propiedad pasó a la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente funciona como museo y casa de descanso vinculada a la institución universitaria.

Una casa que todavía cuenta historias

El recorrido conduce por espacios dedicados a la vida y obra de González, documentos, objetos personales y ambientes que conservan la intimidad de aquella casa de descanso. La propuesta museística se amplía con la pinacoteca Antonio Alice, colecciones vinculadas con arqueología, geología y fauna regional, y contenidos relacionados con el patrimonio natural y cultural del territorio.

Pero Samay Huasi también se descubre afuera.


La Avenida de las Rosas, los sectores de frutales y vid, los senderos que se internan en el predio y los espacios de contemplación cambian el ritmo de la experiencia. Caminar aquí puede convertirse en un pequeño ejercicio de bienestar: respirar diferente, escuchar el ambiente, levantar la mirada hacia las montañas y permitir que el cuerpo vaya dejando atrás la velocidad cotidiana.

Uno de los sectores más simbólicos es la Avenida de los Siete Sabios Griegos, integrada a un conjunto de referencias culturales que dialogan con la visión intelectual de González. El recorrido también conduce hacia su monumento y permite continuar por sectores próximos al cerro, incorporando naturaleza y caminata a una visita que comienza siendo histórica y termina adquiriendo otra dimensión.

Desde la mirada del turismo sensorial, Samay Huasi tiene precisamente ese valor: permite pasar de la información a la experiencia. No basta con conocer quién fue Joaquín Víctor González; el lugar invita a comprender algo de su relación con la montaña, el silencio, la escritura y la contemplación.

Quizás por eso esta casa sigue haciendo honor a su nombre. Samay Huasi es una invitación a conocer una parte fundamental de la memoria de Chilecito, pero también a concederse tiempo para caminar, sentir y descansar.

Para quienes recorren La Rioja buscando destinos donde patrimonio, naturaleza, cultura y bienestar puedan convivir en una misma experiencia, Samay Huasi merece ser incluida en el camino.


Nino Espinosa Dorado

Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta

Viajes, cultura y conexión interior

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