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La OMPT en Tambería del Inca: caminar la memoria viva de Chilecito, La Rioja, Argentina.

Foto del escritor: NINO ESPINOSA DORADO
NINO ESPINOSA DORADO
14 oct
3 min de lectura

En el valle de Chilecito, entre la Sierra de Famatina y los cerros Paimán, la Tambería del Inca propone una experiencia que cambia la manera de mirar el paisaje. No se trata únicamente de recorrer un sitio arqueológico: es caminar sobre un territorio donde arquitectura, montaña, espiritualidad y organización política estuvieron profundamente conectadas. Ubicada sobre la Avenida de Circunvalación Norte de Chilecito, la Tambería ocupa alrededor de 16 hectáreas y está reconocida como Monumento Histórico Nacional.

Durante la visita realizada por la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), el recorrido comenzó directamente por el sitio arqueológico, invirtiendo el orden habitual que inicia en el Centro de Interpretación. Ese cambio permitió que la primera lectura surgiera desde el propio terreno: caminar entre desniveles, piedras, antiguos canales y estructuras obliga a bajar el ritmo y empezar a observar de otra manera.

El muro perimetral aparece como una de las primeras referencias de la magnitud que tuvo este asentamiento. Dentro del conjunto se reconocen recintos, plazas, grandes galpones, depósitos y un ushnu, la plataforma ceremonial vinculada al ejercicio político y religioso incaico. La arquitectura del lugar presenta características propias de la tradición constructiva imperial y ha llevado a considerar a la Tambería como una posible capital provincial inca y uno de los centros administrativos y ceremoniales más significativos de esta región del Tawantinsuyu.

Caminar por este espacio también permite entender por qué su localización fue estratégica. Desde aquí el territorio se abre hacia distintos sectores del valle y hacia la Sierra de Famatina. El emplazamiento formó parte de una red de circulación, control y comunicación articulada con el Qhapaq Ñan, el gran sistema vial andino que conectaba centros productivos, administrativos y ceremoniales a lo largo de enormes distancias. El Qhapaq Ñan fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2014 como un bien compartido por Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Uno de los elementos más impactantes del recorrido es comprender que desde la Tambería parte un tramo de camino incaico de dimensiones excepcionales. Las investigaciones registran una calzada de aproximadamente 12 metros de ancho en su ingreso al sitio, considerada entre las más amplias documentadas en esta parte del sistema vial andino.

La montaña, además, no era simplemente paisaje. Durante la explicación recibida en el recorrido, la relación entre Inti, Killa, los apus y las alturas del Famatina permitió acercarse a una cosmovisión donde la naturaleza tenía presencia espiritual, política y cotidiana. Los santuarios de altura, los caminos, el agua y la orientación de las construcciones formaban parte de una manera integral de comprender el territorio.

Desde la mirada del turismo sensorial, la experiencia tiene una fuerza particular. El suelo irregular obliga a sentir cada paso. El viento cambia al moverse entre las estructuras. La mirada pasa constantemente de la piedra cercana a las cumbres lejanas. Y el silencio del sitio permite imaginar una ciudad donde hace siglos circulaban personas, bienes, mensajes y decisiones.


Hubo además un gesto sencillo que terminó condensando buena parte de la experiencia. Antes de ingresar a uno de los sectores se propuso pedir permiso interiormente para entrar. No como una representación teatral, sino como una manera de reconocer que se está entrando en un espacio que pertenece a una memoria anterior a nosotros. Ese instante cambia la posición del visitante: ya no se trata solamente de observar vestigios, sino de entrar con respeto en un territorio que conserva significado.

Después del recorrido arqueológico, el Centro de Interpretación Tambería del Inca permite ordenar lo vivido y comprender con mayor claridad la magnitud del asentamiento, su relación con el Qhapaq Ñan y su papel dentro de la expansión incaica hacia el sur. Actualmente el espacio ofrece recorridos guiados y actividades de interpretación histórica y cultural.

Visitar la Tambería del Inca es recomendable para quienes buscan arqueología, historia, patrimonio, cultura andina y experiencias capaces de ir más allá de la contemplación superficial. Aquí la invitación es caminar, escuchar, mirar hacia las montañas y tratar de comprender cómo una civilización logró integrar territorio, arquitectura, espiritualidad y organización política en un mismo sistema.

En Chilecito, la Tambería del Inca conserva algo que ninguna reconstrucción podría fabricar: la sensación de estar caminando dentro de una memoria que todavía dialoga con el paisaje.


Nino Espinosa Dorado

Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta

Viajes, cultura y conexión interior

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