Tango Porteño: la OMPT descubre en Buenos Aires un escenario donde el cine y el tango conservan su historia
El antiguo Cine Metro abrió sus espacios a periodistas de la Organización Mundial de Periodismo Turístico, en un recorrido que permitió apreciar su arquitectura, acercarse al escenario y conocer la transformación de un edificio dedicado hoy a una de las expresiones culturales más representativas de Argentina.
Buenos Aires, Argentina. A pocos metros del Obelisco, sobre la calle Cerrito 570, Tango Porteño conserva parte de la memoria de una época en la que asistir al cine era también encontrarse con la elegancia de los grandes teatros. Hasta este establecimiento llegó una delegación de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), durante su recorrido por Argentina, para conocer unas instalaciones donde la arquitectura, la historia cinematográfica y la identidad del tango se encuentran en un mismo espacio.
La experiencia comenzó desde el exterior. La fachada iluminada, sus grandes accesos y la presencia del nombre Tango Porteño anunciaban un ambiente diferente al movimiento cotidiano de las calles del centro de Buenos Aires. Al ingresar, la mirada encontraba superficies brillantes, elementos ornamentales, lámparas y una distribución interior que invitaba a detenerse en los detalles.
El recorrido avanzó entre espacios amplios y sectores donde las líneas arquitectónicas, los contrastes de iluminación y la decoración evocaban el ambiente de los antiguos teatros. Cada cambio de perspectiva permitía descubrir nuevas formas, colores y rincones que explicaban visualmente la personalidad del establecimiento.
Del Cine Metro a la cultura del tango
Durante la visita, una representante del lugar compartió con los periodistas parte de la historia del edificio. Explicó cómo el antiguo Cine Metro, vinculado a la compañía cinematográfica Metro-Goldwyn-Mayer, experimentó transformaciones hasta convertirse en el espacio que actualmente alberga Tango Porteño.
El edificio fue diseñado por el arquitecto Albert Bourdon e inaugurado el 4 de octubre de 1956. Actualmente, el establecimiento recrea la época dorada del tango argentino mediante una propuesta artística que incluye música, canto y danza.
Conocer este pasado permitió observar la arquitectura desde otra perspectiva. Los pasillos dejaron de ser únicamente lugares de circulación y el salón adquirió una dimensión histórica: aquellos espacios concebidos para recibir espectadores de cine continúan reuniendo público, ahora alrededor de una expresión artística profundamente vinculada con Buenos Aires.
Un escenario que invita a imaginar el movimiento
Uno de los momentos destacados de la visita fue el ingreso al salón principal. Allí, las mesas distribuidas frente al escenario, las copas, la vajilla y la disposición de los asientos revelaban la preparación de un ambiente pensado para compartir una cena y una presentación artística.
La iluminación concentraba la atención Desde la mirada del turismo sensorial, caminar por este espacio permitió apreciar sus dimensiones, la cercanía con el escenario y el ambiente que se construye a través de la luz, las formas y la disposición del mobiliario. La experiencia no dependió de presenciar una función, sino de recorrer el lugar y reconocer cómo su diseño prepara el encuentro entre artistas y espectadores.
Los periodistas también tuvieron la oportunidad de acercarse al escenario, recorrerlo y registrar fotografías grupales. Las sonrisas, los encuentros frente a la cámara y la posibilidad de ocupar por unos instantes un espacio destinado habitualmente a los artistas aportaron una dimensión humana al recorrido.
La visita permitió imaginar la transformación del salón cuando las mesas reciben a los visitantes y el escenario se convierte en el centro de atención, sin perder de vista que el recorrido correspondió al conocimiento de las instalaciones y no a una función artística.
La identidad cultural que permanece
Tango Porteño presenta una propuesta inspirada en los años de esplendor del tango, con una producción que anuncia más de 25 artistas en escena, orquesta en vivo y cantantes.
Su presencia en el centro de Buenos Aires representa también una oportunidad para acercarse a una tradición compartida por Argentina y Uruguay, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009.
Para quienes recorren la capital argentina, conocer este establecimiento ofrece una aproximación tanto a la historia arquitectónica del antiguo cine como a las manifestaciones culturales que continúan dando identidad a la ciudad.
La visita de la OMPT concluyó dejando registros fotográficos y una comprensión más cercana de la evolución del lugar. Entre los detalles del edificio, la amplitud del salón y la experiencia de pisar el escenario, Tango Porteño mostró que su atractivo turístico también se encuentra en aquello que puede descubrirse antes de que comience una función.
Nino Espinosa Dorado
Autor de turismo sensorial en Explora y Conecta
Viajes, cultura y conexión interior




Comentarios